DE
VUELTA AL BARRIO
No vayas por donde el camino te lleve. Ve en
cambio por donde no hay camino y deja rastro.
No soy el narrador de
cuentos, pero sí escribo lo que he pasado y lo que me pasa, lo que puedo
interpretar y, sobretodo, darle lectura a la realidad para paliar algunos
problemas propios de nuestra
especialidad; y me siento orgulloso de ser ¡profesor de Educación Física!
Sí, ¡yo soy el de Educación
Física! Formo parte de un “cuerpo especial”, de un grupo de docentes
privilegiados, de una banda de ilusionados, de los que se conectan con sus
alumnos, de los que valoran la educación
en toda su globalidad, de los que tratan de mejorar día a día, de los
que se sienten solos en las escuelas, de los que las familias no solicitan su
acción tutorial, de los que pasan frío y calor en los patios, de los que
todavía les queda mucho por aprender, de los olvidados por la administración...
Sí, soy el de Educación Física.
Empiezo por recordar los juegos del ayer: cochecitos
de madera, el aro, las canicas, el trompo, kiwi, rayuela, liguerito, salta
soga, los yaces y otros juegos más, que daban vida al mundo lúdico del ayer;
los juegos que nunca deben desaparecer, los que están en nuestra memoria, los
que hemos jugado desde pequeños.
Hoy con nostalgia recuerdo mi infancia
caminando por las calles de mi barrio, el incomparable “Barrio Dávila” de los años70, hoy “José Olaya”. Me imagino los gritos
de los amigos, las palomilladas…Aún puedo percibir el polvo de las
calles sin cemento, el sudor de tanto correr al jugar la pega o mata gente, las
manos sucias y las uñas negras por el barro al jugar la rayuela; los bolsillos
llenos de chapitas (nos sentíamos orgullosos de llevarlas), y las canicas ni
qué hablar: punteros perfectos y lecheros al mango; trompos quebrados al ser
lanzados en las escasas paredes de cemento hoy convertidas en cemento puro…Ya
no están aquellos viejos postes de madera que nos servían de arcos, ni los
amigos que nos tomaron la delantera; el Negro, Cacerola, Roberto, Noé, Elmer y
los que se fueron a vivir a otros lugares. Inolvidables compañeros de juegos.
Por las noches solíamos jugar al ampay o a
las escondidas; recuerdo que nos escondíamos en esas construcciones
(urbanización libertadores) que invadieron nuestra privacidad de niños
traviesos. El ampay… ¿por qué te fuiste? Vuelve, vuelve…con los apagones para
poder estar al lado de nuestros amigos y amigas, especialmente de las amigas,
hermosos momentos de ternura infantil… ¿A dónde estás piraña, se te extraña
decir la “Pandilla Vía Baca”. No sé de dónde se originó ese
bendito decir, pero quedó grabado en mi memoria, lo decías cada vez que jugábamos,
Negro, Calilo, Jenny, Helen, Fernando, Ronald, Perleche, Gladis…Humberto, Palito…y
otros más.
Estoy escribiendo y en el reloj son las 7: y
36 minutos de la mañana del día sábado 31 de agosto del 2013 y vienen a mi
mente esos recuerdos de la etapa más linda de la infancia: Mi amigo el Zorro y
yo salíamos en busca de envolturas de cigarrillos, era una inocente travesura
que guardo en mi memoria, ¿saben lo que hacíamos?- ja,ja,ja- y lágrimas se
vienen por mis mejillas, con mezcla de risas y nostalgia…Solíamos recoger la
mayor cantidad que podíamos para luego desenvolverlas y darle forma de
billetes, así como usan los cobradores de los micros, a cada envoltura dependiendo
de la marca le asignábamos un valor monetario; por ejemplo el ducal valía 1
sol, el Premier 50 , el Presidente 200, el Winston….el inca….ya no recuerdo…jajaja.
Por las tardes o por las noches nos poníamos a
jugar a la regida…recuerdan? Piedra, papel o tijera…Si la suerte nos sonreía
ese día, nos convertíamos en millonarios; en caso contrario, nos convertíamos
en pobres porque nos despelucaban…jajaja, ¿recuerdan esa palabra?
Sigo recordando: caminábamos tanto que , no
nos dábamos cuenta del tiempo y la distancia, una vez el papá del Zorro me
encontró por la fábrica PERULAC , donde se producía la leche y me dijo curita
qué haces…..qué haces. Recogiendo chapas pues…respondí con una sonrisa
traviesa; el tío años más tarde murió de cáncer. Otra de las anécdotas que
puedo contarles es cuando fuimos en busca de canicas por el cerro “APRA” (hoy
toda esa zona está poblada), aquella vez
encontramos muchas canicas parecían minas de vidrio; no sé, pero teníamos
intuición para encontrarlas habían de todos los colores, éramos como una suerte
de los personajes de “Los gallinazos sin plumas”…jajaja, el cuento de julio
Ramón Ribeyro. Y saben lo que observamos detrás del cerro, un carro color
blanco estacionado que se movía y se detenía…le dije al Zorro sorprendido: mira!.–
Curita, me dice, estos están “matándose” -vamos a ver. Nos acercamos
sigilosamente sin hacer ruido hasta donde estaba el carro; soltamos las
carcajadas y miramos por la ventana del carro, ahí estaba una pareja dando
riendas sueltas a su locas travesuras…ja jaja, le dimos puñetes a la luna y
emprendimos rauda carrera….ja jaja, corre mano, corre. -hoy el tío nos agarra y
nos saca el alma…ja jaja. Hay muchas anécdotas por contar y lo voy a seguir
haciendo, pero más adelante.
Amigos recuperemos los juegos tradicionales,
para volver a celebrar los tiempos de "Abrir la Puerta para ir a Jugar", para recordar aquellos
tiempos fantásticos que vivimos y especialmente para celebrar la niñez, tiempo
de asombro y fantasía.
Los niños de aquella época compartíamos,
interactuábamos, negociábamos, acordábamos, ejercitábamos habilidades mentales y destrezas
físicas", y también nos sacábamos la mugre… Sobretodo dábamos rienda
suelta a nuestra imaginación.
Hoy en la era de la informática, los niños
pasan horas pegados a juegos electrónicos y computadoras, olvidando así la
delicia de compartir con los abuelos, padres y pares. Los juegos implican mucho
más que un pasatiempo.
“Revalorar
el lugar del juego es revalorar la infancia, es intentar achicar el abismo que
existe entre el pensamiento adulto y el universo lúdico de la niñez… es decir el juego es el lugar de
los ensayos y los conjuros. Es un ámbito simbólico y mágico a la vez. Artificio
perfecto donde cada episodio, cada pieza, cada jugador, cada jugada se anudan
unos con otros formando bellos dibujos que se hacen y deshacen y se vuelven a armar. Mientras
jugamos estamos a salvo: de la deriva, del sinsentido, del vacío.”
“De
Vuelta Al Barrio”, es un proyecto que se me vino a la mente; iluminada tal vez, al vivir solo; al estar
haciendo lectura; al pensar qué hacer...
“De
Vuelta Al Barrio” busca acercarnos a nuestra infancia, a ese
ayer como el mío en el “Barrio Del José Olaya”
con los juegos que nunca deben desaparecer, y también con los niños de esta
generación… Que éstos se interroguen
sobre cuáles han sido los juegos que jugaban sus abuelos cuando eran pequeños,
cómo, dónde y con quiénes jugaban. Acercarlos también a la idea de que el
ambiente social no siempre fue igual al que ellos conocen, y que los juegos y
los juguetes con los cuáles tienen una
relación cotidiana, fueron cambiando a
lo largo del tiempo hasta casi desaparecer por completo.
Pero también es interesante acercarlos a la
parcialidad de esos cambios, ya que así cómo es posible observar la desaparición de ciertos juegos y
juguetes, es fácil constatar que algunos perduran gracias a su transmisión de
una generación a otra.
Lic.
David Cienfuegos Adrianzén (Curita)
Camiloche_22@hotmail.com
Editor: Luis Sánchez Agurto
Revista:Todas Las Calipsos
Son Del Viento
Adscrito a la
columna:
Pedagogía De La Liberación Cultural
leyendoparaserlibre@hotmail.com